La planta Vetiver

La planta Vetiver pertenece a la familia de las gramíneas, su género es Chrysopogon y dentro de este se encuentran varias especies: Chrysopogon Zizanioides, originaria del sur de la India; Chrysopogon Nemoralis, originaria de Filipinas; y Chrysopogon Nigritana, originaria del sur y oeste de África.

Excepto la especie Zizanioides las demás se consideran invasivas. Por tanto, no se recomienda su uso fuera de su entorno natural.

La especie Zizanioides cuenta a su vez con unas doce variedades, siendo las más extendidas mundialmente la monto y  la sunshine. En España se introdujo la variedad monto a principios de la década de los 90 del siglo XX.

A partir de este punto, nos referiremos como vetiver a la variedad monto proveniente de la especie Chrysopogon Zizanioides. El vetiver es una planta perenne, de muy rápido crecimiento, no tiene estolones ni rizomas funcionales. El crecimiento de su parte aérea y de su red radicular se produce a partir de la corona de la planta, la cual se sitúa a unos 5 cms de la superficie del suelo.

vetiver zizanioides

Su parte aérea se compone de tallos firmes y erguidos, con hojas de unos 8 mm de anchura y una altura de entre 1 y 2 metros, la planta produce eflorescencias que pueden tener una longitud entre 15 y 50 cms. Las semillas producidas son estériles, por tanto el medio de reproducción de la planta es por vía vegetativa.

Su red radicular esta formada por una masa densa de finas y compactas raíces que crecen de manera vertical; no extendiéndose fuera del ámbito perimetral de la planta. Pueden alcanzar profundidades de 3 y 4 metros con carácter general, pudiendo llegar a los 5 y 6 metros.

Los rangos de crecimiento de la planta están marcados por las temperaturas ambiental y del suelo, la planta detiene la brotación en su parte aérea con temperaturas por debajo de los 12-15ºC; con respecto a su red radicular, esta detiene su actividad con temperaturas del suelo por debajo de los 8ºC. El vetiver necesita el sol para su crecimiento, no pudiendo establecerse en zonas permanentes de sombra. Necesita recibir, al menos, el 40% de la cuota diaria de sol. La planta debido a lo profundo de su red radicular es autosuficiente, no es necesario el riego de la misma una vez establecida. El periodo de establecimiento, puede ser de dos semanas si nos encontramos en época de lluvias y no más de seis meses, si nos encontramos en época estival.

La planta tiene una longevidad superior a los 50 años, se han datado lineas de vetiver en la India con una antigüedad de más de 150 años.

La planta vetiver tiene una alta tolerancia a variaciones climáticas extremas tales como: sequías prolongadas, inundaciones y temperaturas de -15ºC a +55ºC. En condiciones de frío intenso, la planta tomará un aspecto púrpura en el extremo de sus hojas.

Se puede plantar en suelo de todo tipo, incluso rocosos. De igual manera también se puede establecer en condiciones hidropónicas. Tolera niveles de pH desde 3,3 a 12,5, además de medios salinos, ácidos, alcalinos, sódicos, con alta carga de nutrientes y metales pesados.

Está clasificada como una planta tipo C4, por su alta capacidad de fijación de CO2 atmosférico. También ha sido comprobada su alta afinidad con micorrizas, lo cual ayuda al enriquecimiento del terreno.

Del las raíces del vetiver se obtiene un aceite esencial muy valorado en la perfumería y homeopatía.